Cuán grande es el amor que Cristo ya me concedió, Para venir aquí a bendecir al Rey de Sion, Allá donde mora, dentro del corazón, Y hoy confirmas Tú a ésta congregación.
2.Las huellas de los cardos que sangraron tus pies, La mirra que Él vertió perfuma el alma con su amor, Permíteme que viva con este grande amor, Concédeme que ausente por siempre el cruel dolor.
3.Quita de mí, que no haga ya velar más el amor, Que calmen mis angustias, que ya calmen mi dolor, Que salga el alma a ver al Dios que la formó, Cual reo que libertó de dura y cruel prisión.
4.Velaba el corazón mas yo dormía sin compasión, Las gotas del rocío que sus cabellos ya llenó, Halláronme los guardas, quitáronme mi manto, Conjuro a las doncellas de aquel Jerusalén.
Himnario LLDM-PRO
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